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Un clásico de las reuniones de amigos, las berenjenas rebozadas son uno de los entrantes más sabrosos y lucidos que podéis ofrecer.

Hoy cocinamos de nuevo una deliciosa receta estrella del sur de España: las berenjenas fritas con miel de caña.

Un clásico de las reuniones de amigos, las berenjenas rebozadas son uno de los entrantes más sabrosos y lucidos que podéis ofrecer. De sencilla preparación, no obstante conviene conocer algunos trucos previos a la fritura para que la textura de la berenjena sea la idónea, crujiente por fuera y jugosa por dentro, al tiempo que evitamos que estas absorban más aceite de la cuenta y se conviertan en un alimento excesivamente calórico.

Tengo muchas amigas gaditanas, y de todas las versiones que he probado, estas son mis preferidas, así es como las preparan allí.

Productos6 Servings
Tiempo de preparación1 hrTiempo de cocción15 minsTiempo Total1 hr 15 mins
Ingredientes
1

Lavamos las berenjenas y las secamos.
A continuación las cortamos en rodajas de unos dos milímetros y a su vez cada rodaja por la mitad. No es necesario quitarle la piel, de hecho en la piel además de fibra se encuentran muchas de las grandes propiedades antioxidantes de esta hortaliza.

2

Las salamos y colocamos sobre un paño de algodón o papel secante para que suelten el amargor durante unos 45 minutos.

3

El proceso anterior habrá oscurecido las rodajas de berenjenas, se habrán oxidado, por ello, las ponemos extendidas sobre una bandeja o bol con un poco de fondo y las cubrimos con leche. Las dejamos cubiertas unos 45 minutos. Transcurrido este tiempo observareis que la leche tiene un ligero tono marrón y las berenjenas un mejor color.

4

Retiramos la leche y escurrimos con cuidado las berenjenas, que estarán listas para freír.
Enharinamos con mimo retirando la harina sobrante.

5

Freímos a 180º en abundante aceite de oliva o girasol y en pequeñas cantidades para evitar que el aceite se enfríe y la berenjena salga aceitosa. Cuando vayamos observando que adquieren un tono tostado y que la consistencia es crujiente, las vamos sacando y colocando sobre papel absorbente.

6

Una vez hayan escurrido el aceite están listas para servir acompañándolas de aceite de caña. El contraste entre el sabor salado de la berenjena y el dulce de la miel de caña es sencillamente delicioso.

Ingredientes

Ingredientes

Instrucciones

1

Lavamos las berenjenas y las secamos.
A continuación las cortamos en rodajas de unos dos milímetros y a su vez cada rodaja por la mitad. No es necesario quitarle la piel, de hecho en la piel además de fibra se encuentran muchas de las grandes propiedades antioxidantes de esta hortaliza.

2

Las salamos y colocamos sobre un paño de algodón o papel secante para que suelten el amargor durante unos 45 minutos.

3

El proceso anterior habrá oscurecido las rodajas de berenjenas, se habrán oxidado, por ello, las ponemos extendidas sobre una bandeja o bol con un poco de fondo y las cubrimos con leche. Las dejamos cubiertas unos 45 minutos. Transcurrido este tiempo observareis que la leche tiene un ligero tono marrón y las berenjenas un mejor color.

4

Retiramos la leche y escurrimos con cuidado las berenjenas, que estarán listas para freír.
Enharinamos con mimo retirando la harina sobrante.

5

Freímos a 180º en abundante aceite de oliva o girasol y en pequeñas cantidades para evitar que el aceite se enfríe y la berenjena salga aceitosa. Cuando vayamos observando que adquieren un tono tostado y que la consistencia es crujiente, las vamos sacando y colocando sobre papel absorbente.

6

Una vez hayan escurrido el aceite están listas para servir acompañándolas de aceite de caña. El contraste entre el sabor salado de la berenjena y el dulce de la miel de caña es sencillamente delicioso.

Berenjena frita con miel de caña